En una cuidad donde la rutina de todas las personas mayores de 21 años era levantarse, bañarse, buscar el mejor atuendo para el trabajo y salir corriendo de su casa para no quedarese atascado en el trafico; las personas se mantenian frustradas de tanto trabajo. Pero en un campo de siembra que estaba d etrás de un gran edificio habias tres hombres: El primero se dedicaba a sembrar y cuidar de las zanahorias. Renegaba todo el tiempo y las personas del edifio que podian observarlo de igual manera renegaban sin cesar. El segundo se encargaba de las sandias; este hombre solo pasaba quejandose sobre todo, que si hay mucho sol, que si hay mucha lluvia, que esto y lo otro. Al igual las peronas que lo observaban se lamentaban de todo. Pero el tercer hombre que le tocaba sembrar fresas y melones, se comportaba de un amanera bien peculiar, y la parte de los trabajadores que podian observarlo se comportaban de igual manera. Un día el jefe de las oficinas se dedico un día para observ...